Qué responder cuando tu cliente quiere recortar Google Ads porque «ahora todos preguntan a ChatGPT»
El email llega un martes por la tarde: «He estado pensando y creo que deberíamos bajar la inversión en Google Ads. Mi sobrino dice que ya nadie busca en Google, que ahora todo el mundo le pregunta a ChatGPT». Y tú, que llevas la cuenta de ese cliente desde hace tres años y sabes que Google Ads le trae el 60 % de sus leads, tienes que decidir cómo responder sin sonar a vendedor defendiendo su comisión.
Lo primero: la objeción no es absurda. Tu cliente ha visto un cambio real con sus propios ojos —él mismo usa ChatGPT, sus hijos lo usan, en su empresa lo usan— y está extrapolando. El error no está en lo que ve, sino en la escala que le atribuye. Tu trabajo en esa conversación es separar lo que está pasando de verdad de lo que es percepción, y los datos te dan la razón en más de lo que crees.
El dato que desmonta el «todos»
La cifra más sólida que existe sobre uso de ChatGPT en España la publica Funcas en su III Encuesta sobre IA (2026): el uso frecuente de ChatGPT ha pasado del 4 % al 28 % en dos años.
Léelo dos veces, porque dentro de ese dato hay dos argumentos y tu cliente solo ha oído uno:
- El 28 % es un crecimiento brutal. Multiplicar por siete en dos años no lo ha hecho casi ningún canal en la historia del marketing digital. En eso tu cliente acierta: esto va en serio y va rápido.
- Pero el 72 % de los españoles no usa ChatGPT con frecuencia. Casi tres de cada cuatro. La búsqueda clásica sigue siendo, con mucha diferencia, donde está la mayoría de su mercado hoy. «Todos preguntan a ChatGPT» es, sencillamente, falso en 2026.
El INE añade contexto: el 37,9 % de la población usó IA generativa en el último trimestre de 2025. Es muchísimo para una tecnología de tres años, y sigue siendo minoría. Si tu cliente recorta el canal que llega al 100 % de los buscadores para perseguir al 28 % que además todavía no tiene un canal publicitario maduro, está haciendo exactamente lo contrario de lo que dicen sus propios números de conversión.
Hay otra razón más prosaica que conviene decir en voz alta: hoy no puedes comprar anuncios en ChatGPT como compras en Google Ads. No existe el equivalente. Recortar un canal medible y rentable para «invertir en IA» sin que exista aún el sitio donde invertir esa publicidad es quedarse sin lo uno y sin lo otro.
Lo que sí está cambiando (y negarlo te costará credibilidad)
Si tu respuesta es «tranquilo, no pasa nada, Google sigue igual», perderás la conversación siguiente, porque algo sí está pasando y los datos también lo dicen:
- Donde Google muestra AI Overviews, el CTR orgánico medio cae un 61 % en España, y el tráfico que llega desde IA crece un 527 % en un año (ismajimenez.com).
- Las búsquedas zero-click —las que terminan sin ningún clic— han pasado del 56 % al 69 % en un año (datos citados en stucom.com).
- Gartner prevé un 25 % menos de volumen de búsqueda tradicional antes de fin de 2026 (nota de prensa de febrero de 2024).
Fíjate en que casi todo ese impacto cae sobre el tráfico orgánico, no sobre el de pago: los anuncios siguen apareciendo y siguen recibiendo clics. Pero la tendencia de fondo es real: una parte del recorrido de compra de su cliente ideal —la fase de «¿qué opciones hay?», «¿cuál me recomiendas?»— se está moviendo a las conversaciones con IA. Y ahí su marca aparece o no aparece, sin que ningún presupuesto de puja pueda cambiarlo.
La respuesta honesta a tu cliente tiene por tanto dos partes: «no, todavía no es el momento de recortar Google Ads» y «sí, es el momento de empezar a vigilar qué dice la IA de ti».
El guion para la reunión
Una estructura que funciona, en cuatro pasos:
- Valida la intuición. «Tienes razón en que esto está cambiando, y me alegra que lo saques tú: la mayoría de los clientes no lo ve venir.» Empezar dándole la razón parcial desactiva la pelea.
- Pon el dato encima de la mesa. El 28 % de Funcas y su reverso, el 72 %. Mejor aún si llevas sus propios datos: cuántas conversiones le trajo Google Ads el último trimestre y a qué coste. Contra un ROAS concreto, el «mi sobrino dice» pierde fuelle solo.
- Enséñale qué dice la IA de su negocio hoy. Este es el movimiento que convierte una conversación defensiva en una venta. Pregunta a ChatGPT, Gemini y Perplexity lo que preguntaría su cliente ideal («mejor [su servicio] en [su ciudad]») y lleva los pantallazos. Lo más probable es que no aparezca: en el estudio que hicimos sobre 9.865 pymes españolas, el 91 % solo aparecía en 1 de las 4 IAs principales (estudio completo). Eso reencuadra todo: el problema no es que invierta demasiado en Google, es que en el canal nuevo todavía no existe.
- Propón el complemento, no el sustituto. Mantener Google Ads donde rinde y añadir una pata nueva: monitorizar y trabajar su visibilidad en IA. Presupuestos distintos, objetivos distintos. Cómo articular esa propuesta sin prometer humo lo tienes desarrollado en qué prometer en un servicio de visibilidad en IA.
El error táctico que vemos repetirse: plantarse en el «no» y ganar la discusión esta vez. El cliente vuelve a los seis meses con la misma idea, reforzada por otro titular, y esa segunda vez no pregunta: recorta. Si canalizas su inquietud hacia un servicio nuevo ahora, tú controlas la narrativa; si la bloqueas, la acabará resolviendo con otra agencia que le diga lo que quiere oír. Esa conversación, cuando ya hay un competidor susurrándole, es otra distinta: la tienes en cómo defender la renovación frente a una agencia que vende IA.
Para el paso 3 no necesitas montar nada: con un test de visibilidad en IA gratuito ves en minutos en qué IAs aparece tu cliente y en cuáles no, con datos que puedes llevar a la reunión tal cual. Y si decides convertirlo en servicio recurrente, Surfeo para agencias repite esa medición cada semana para toda tu cartera, de modo que la próxima vez que un cliente saque el tema, el informe ya está hecho.
Preguntas frecuentes
¿Y si mi cliente tiene razón y su público concreto sí usa mucho la IA?
Puede pasar: el 28 % no se reparte uniforme, y en públicos jóvenes, técnicos o muy digitales el porcentaje es mayor. Pero la respuesta sigue sin ser recortar a ciegas: es medir. Mira si su tráfico desde fuentes de IA crece, pregunta a las IAs lo que preguntaría su público y decide con datos suyos, no con encuestas generales. Si su público está ahí de verdad, con más razón necesita trabajar su visibilidad en IA, no solo recortar Ads.
¿No puedo simplemente anunciarme en ChatGPT y resolverlo con presupuesto?
Hoy no existe un canal publicitario en ChatGPT comparable a Google Ads para una pyme española. Cuando exista, será una opción más; mientras tanto, la única forma de aparecer en las respuestas de la IA es que las fuentes que la IA consulta hablen bien (y suficiente) de tu cliente. Eso es trabajo de visibilidad, no de puja.
¿Cuánto presupuesto debería mover del paid a la visibilidad en IA?
De entrada, ninguno: son partidas distintas. El paid se mantiene mientras su ROAS lo justifique, y la visibilidad en IA entra como servicio nuevo con presupuesto propio, normalmente una fracción pequeña del gasto en medios. Si el cliente insiste en que salga de algún sitio, que salga de la parte del paid con peor rendimiento, nunca de las campañas que sostienen el negocio.
¿Esta misma conversación vale para el cliente que quiere cancelar el SEO?
La estructura sí, los datos cambian de papel: en SEO el impacto de la IA ya se nota en los clics y la conversación es más delicada. La versión para ese caso la tienes en qué responder a un cliente que quiere cancelar el SEO por ChatGPT.
Antes de la próxima reunión con ese cliente, dedica cinco minutos a mirar el dato que va a cambiar la conversación: haz el test de visibilidad en IA gratis con su web y lleva el resultado impreso.
Fundador de Surfeo y Made AI. Audita la visibilidad de PYMEs en ChatGPT, Gemini, Perplexity y Claude con datos reales: más de 9.000 negocios analizados en 30 sectores y 10 ciudades españolas. Escribe sobre GEO, AEO y SEO para IA desde la práctica, no desde la teoría.